Inicio
El Curriculum
La Carta
Selección
Tu Carrera
Empleo
Prácticas
Recomiéndame
Contáctanos
 
   
 
Inicio
  Inicio>Artículos
 
   MENU

  
ARTÍCULOS
    
Salir por la puerta grande
  
  "Feliz navidad cara huevo, a ver si el año que viene nos vemos más". Era el SMS de un antiguo jefe. "¿Cenamos el Sábado?" me ha sugerido hoy por mail otro ex-jefe.

Estoy trabajando en mi quinta empresa y hasta ahora, afortunadamente, he salido casi siempre por la puerta grande. Digo afortunadamente no sólo porque disfruto de la amistad enriquecedora de un creciente grupo de personas, sino porque, y hay que reconocerlo abiertamente, quien me mandó el mensaje de Feliz Navidad es ahora, al cabo de los años, Director de Estrategia de una de las empresas de móviles más importantes de este país; o porque con quien ceno el sábado es miembro del Consejo de Dirección europeo de la tercera multinacional de software...

Yo empecé mi vida laboral hace nueve años, sin más ayuda que mis ganas y mis estudios. Mi primer empleo, en una consultora internacional donde estuve tres años, lo conseguí tras un intenso proceso de búsqueda proactiva; mailings, llamadas, entrevistas... Todos los trabajos posteriores, los he conseguido, ya en gran medida, gracias el "network" empezado a construir en esa empresa. Creedme, las relaciones que establezcáis en vuestros primeros empleos y con vuestras primeras empresas, son un tesoro.

Cuando durante mi segundo empleo tuve una necesidad económica no planificada, pude completar mis ingresos con colaboraciones puntuales con mi primera empresa. Cuando uno de mis primeros jefes decidió cambiarse de trabajo, me ofreció unirme a su nuevo equipo. Cuando decidí darle al "pause" en mi vida laboral para hacer un doctorado, lo hice con una oferta de trabajo para volver. Y os podría citar algunos ejemplos más sobre los beneficios de "salir por la puerta grande", pero creo que a estas alturas ya sois conscientes de su importancia.

Imagino que cada persona tiene sus propios encantos y estrategias para quedar bien con sus empresas. Pero desde mi punto de vista, la clave está en cuándo y cómo comunicas que te vas a otra empresa.

Respecto al cuándo.
El secreto está, como casi siempre, en el equilibrio. No debe de ser muy tarde porque podrías dejar a la empresa sin suficiente tiempo de reacción para sustituirte. En realidad, debes intentar ayudarle a minimizar el impacto de tu marcha. Si te es posible negocia con tu nueva empresa el momento de incorporación y da más tiempo que el exigido legalmente a la empresa que abandonas. Si puedes incluso, ofrece a tu empresa una alternativa de sustitución: ¿hay alguien dentro de la empresa que crees que podría realizar tu trabajo? ¿Puedes presentarles candidatos interesantes? ¿Podrías echarles una mano en caso de urgencia, durante tu tiempo libre en tu nueva empresa?

Normalmente te agradecerán el apoyo que les puedes dar. Y eso, puede recompensarte en el futuro.

Tampoco debes de comunicarlo demasiado pronto, y nunca antes de haber firmado una carta de oferta con la nueva empresa. Cuidado, ofertas telefónicas no son suficientes. Puede que te despidas de la primera empresa y nunca llegues a firmar el contrato definitivo con la segunda

Respecto al cómo.
Tres cosas importantes:

En primer lugar, medita mucho a quién se lo dices primero. Si las personas que están a tu nivel o por debajo no son tus amigos del alma, no empieces por ahí. Tus jefes se acabarán enterando por los pasillos y no tendrás opción de influir en su reacción.
Empieza por tu jefe, y si tienes varios, por aquel que más respete tu trabajo y más te valore. El/ella te ayudará a seguir diseñando tu estrategia de comunicación.

En segundo lugar, piensa muy bien las razones que vas a esgrimir para justificar tu marcha. Sean cuales sean, "vístelas" para que generen comprensión. Lo ideal es que tus superiores acaben pensando: "te entiendo, yo probablemente haría lo mismo en tu lugar". Razones como "la nueva oficina está cinco minutos más cerca de mi casa" o "me llevo mal con Pepito" no suenan demasiado convincentes. Pensarán que no eres una persona comprometida y difícilmente te apoyarán en un futuro

Por último, a mí me ha ayudado presentar la decisión y las razones como si todavía fueran un plan y no algo cerrado. Demostrar a tus superiores que valoras su opinión y hacerles partícipes del proceso es algo que fortalece vuestra relación aunque no sigáis por el momento trabajando juntos

Estos consejos son fruto de mi experiencia personal y así deben de tomarse. Seguro que vuestros amigos, compañeros, familiares... os pueden dar otros diferentes, tanto o más interesantes. Lo importante es recordar dos cosas:
  • Es vital intentar quedar bien con las empresas que abandonáis, o con el máximo número de personas dentro de ellas. No sólo por lo positivo para ambas partes cuando vuestros caminos se vuelvan a cruzar, que lo harán. Sino por lo negativo que puede ser para vuestras carreras dejar "enemigos" atrás.

  • Tomar la decisión de abandonar una empresa es duro. Pero ejecutarla también lo es. Dedica tiempo y esfuerzo en diseñar un estrategia de comunicación. Piensa bien a quién, cómo y qué vas a decir.


Por supuesto, todo lo aquí escrito sólo tiene sentido si durante el tiempo que has estado en tu empresa has desarrollado un trabajo honesto y profesional. Seguro que éste es tu caso, o lo será; así lo he asumido yo en este artículo.
   

 

Volver